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Santa Leocadia
En la comarca leonesa del Bierzo   
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MITOLOGÍA

Amenudo la realidad y la leyenda se entremezclan dando lugar a historias que pasan a formar parte de la memoria cultural del pueblo.

En Santa Leocadia la "María Chariega" se lleva a los niños que no quieren comer o se portan mal. Y cuando un crío es hiperactivo  todo el mundo sabe que lo que realmente le pasa es que tiene el "Duende" dentro.

En las fuentes y en las charcas habitan las "Ondinas o Xanas" que son las hadas o señoras del agua.


Dicen que el "oso" duerme de pie apoyando su espalda en un árbol, y que para cazarlo vivo sólo se necesita cortar el tronco con cuidado de no despertarlo, así el animal caerá patas arriba y no se podrá levantar.

Una vez un hombre fue a regar en su caballo a un prado que  tenía alejado del pueblo. Después de terminar su trabajo, ya caída la noche, a tientas ensilló de nuevo al animal para regresar a casa. Al llegar a las primeras luces del pueblo, se quedó pálido al descubrir que se había confundido, ya que en realidad venía montado en un "lobo" enorme.

En otra ocasión oí contar que una "culebra" entró en una casa  donde había un recién nacido. Todas las madrugadas, cuando el esposo salía para ir a trabajar, la culebra hipnotizaba a la madre para mamar de su leche, a la vez que metía su cola en la boca del bebé para evitar que con su llanto despertase a la mujer.

Pero para historias, la "Leyenda de Zancabarranca". Hablan de que el espíritu de Zancabarranca vaga por los rincones de la iglesia de Santa Leocadia, y que cuando llega la media noche  sube por las escaleras de caracol que llevan a la torre. A veces se han escuchado las campanas tocar en luna llena, y alguien que pasaba cerca contó que al volver la vista al campanario, allí no había nadie. Tal vez Zancabarranca sea un alma en pena con cuentas pendientes, tal vez este alma pertenezca al cura que está enterrado en el portal de la iglesia. Lo cierto es que nadie se atreve a subir esas escaleras después de la media noche, y si alguna vez alguien ha sido tan valiente nunca lo sabremos.



La fuente del Cristo.








 

















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