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Santa Leocadia
En la comarca leonesa del Bierzo   
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COSTUMBRES



La Maja
 El Antroido
 El Habla
Los Bolos

 
Llegado el mes de octubre, después de arrancar las patatas, se sembraba en los eiros el trigo y el centeno, que luego se segaría en verano. A veces también se sembraba trigo en primavera, en este caso se denominaba trigo "seruendo", y se caracterizaba porque en el momento de la siega era mucho más pequeño que el anterior, ya que había tenido menos meses para desarrollarse.

Cuando llegaba el día de la siega, a cada segador se le asignaba una "estalla" o zona en el eiro. El cereal se agarraba con una mano, a la vez que se cortaba con el hocín que se llaevaba en la otra. Cada mano llena con las espigas de cereal se denominaba una "manada", con varías manadas se hacía una "gavilla", con varias gavillas un "menojo". Luego todos los menojos se juntaban en el eiro formando una "moreda". Cada familia llevaba sus moredas de los eiros a la era y las apilaba formando una "meda"

La maja consistía en separar el grano de la paja en la era, en su origen esta labor tenía lugar de manera manual, más tarde llegarían las majadoras mecánicas.

La maja manual se realizaba a piértigo (es decir, con el menal). El menal es un instrumento que está compuesto de dos palos de madera (piértigo y manueca) unidos por unas cintas de cuero (la arbía). El menal se agarra con las dos manos por la manueca, golpeando el cereal que está extendido en el suelo con la parte del piértigo.

Las majas comenzaban a últimos de julio, antiguamente en  Santa Leocadia se realizaban en la era de San Antonio, pero cuando está se utilizó para construir la escuela, pasaron a realizarse en la era de la familia Tejón. En la maja los vecinos se ayudaban unos a otros, ya que era un trabajo que requería de mucho esfuerzo físico y tenía que ser realizado en un periodo corto de tiempo.

El grano se llevaba al molino para transformarlo en harina, luego durante todo el año cada familia en su casa haría el pan en el horno de leña. Con la paja del trigo trillada se alimentaba al ganado, y también valía para mullir. La paja del centeno servía para hacear los "teitos" de las casas.

Había dos clases de molinos, los llamados "máquinas" que separaban la harina del salvado y los más rudimentarios y prácticamente familiares que no hacían esta separación, entre estos últimos estarían dos situados en la reguera de Mallo, uno propiedad del Tío José Diez y el otro de Aquilino Calvo, vecinos ambos de San Pedro Mallo. En las huertas de Matarrosa había uno bastante mejor, pero si de verdad se quería harina fina, entonces se alquilaba el  camión de Aniceto de Matarrosa y se llevaba a la máquina de Cacabelos, esa sí que  era harina blanca.


La maja en la era







 

















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